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Este congreso propone una mirada al paisaje como espacio geográfico y cultural, interdisciplinar y multiescalar. Asimismo, es una apuesta por el paisajismo como disciplina proyectual innovadora, y por los paisajistas comprometidos con el medio y la sociedad. Una aproximación desde la academia y la experiencia profesional permitirá seguir desarrollando el marco teórico. Por su parte, los proyectos y propuestas de diseño en paisajes urbanos, costeros, rurales o naturales, servirán como ejemplos de buenas prácticas a favor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en defensa del patrimonio natural y cultural

Se proponen cuatro líneas de trabajo:

  • Paisajes resilientes

Los procesos de mitigación y adaptación al cambio climático tienen un alto impacto en el paisaje, que puede ser tanto positivo como negativo. La regeneración de humedales, la restauración de ríos o la recuperación ambiental de zonas costeras protegen ecosistemas y entornos habitados vulnerables. Por otro lado, la implantación de energías renovables en el paisaje afecta tanto a los valores ambientales como a los culturales y estéticos, y supone uno de los mayores retos de la próxima década.

Debemos seguir impulsando y promoviendo esos paisajes intrínsecos a nuestra cultura natural y al mismo tiempo potenciar el empleo de energías que sean compatibles y no interfieran negativamente en los mismos. Se trata de alcanzar un equilibrio entre la vertiente económico-ambiental y la del respeto y protección del paisaje. 

Por otra parte, es imperativo otorgar la importancia debida a la recuperación de los paisajes rurales que tan ligados están a nuestros referentes históricos y culturales. Los paisajes agrarios no dejan de ser paisajes creados por la interacción ser humano-naturaleza durante siglos que deben ser conocidos y protegidos, evitando transformaciones excesivamente dañinas en las que prime solo la parte económica. 

Son ejemplos de trabajo integrador, interdisciplinar y de análisis multicriterio donde se deben seleccionar las mejores soluciones en base a un profundo análisis de todas las caras del mismo prisma. Los paisajistas lo saben y están plenamente concienciados en la lucha contra el cambio climático, en coherencia con la preservación del paisaje.

  • Paisajes saludables

La COVID 19 ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de espacios cercanos adaptados a las necesidades humanas, entre las que destacan el confort ambiental, la alimentación sana, y el contacto con la naturaleza que redunda en una mejora de la salud. 

En ese sentido se deben proyectar espacios donde se garantice una buena calidad del aire y del agua, la producción de productos alimentarios de cercanía y la presencia de vegetación adaptada al sesgo cultural de los usuarios y a las condiciones físicas del entorno. 

En un mundo urbano con una población en crecimiento constante, se debe rediseñar las ciudades empleando soluciones basadas en la naturaleza. En ese sentido las posibilidades que ofrece la infraestructura verde en cualquiera de sus elementos abren un camino de posibilidades proyectuales para ofrecer soluciones adaptadas a los pormenores locales. 

Aparte de ello, las soluciones urbanas deben ir acompañadas de favorecer el desarrollo rural, enfrentándose al reto del despoblamiento y ofreciendo alternativas donde se garantice la equidad tecnológica, espacios de calidad y recursos sociales, culturales y económicos.

  • Paisajes cotidianos

La calidad de vida no es solo vivir, sino vivir bien, y a ello deberían tender todas las sociedades desarrolladas y en desarrollo. Los errores cometidos por las primeras, y que tanto está costando resolver, deberían servir de ejemplo para las segundas. El espacio público es el lugar de encuentro entre personas y colectivos. Diseñarlo por y para la gente supone romper con antiguos paradigmas de movilidad, trabajar por la equidad, la diversidad, y la interacción social. Cada vez más, los proyectos de parques, plazas y calles nacen del lugar y devuelven el espacio urbano a los habitantes, al tiempo que mejoran el medio ambiente y favorecen la biodiversidad. Los jardines privados están adoptando soluciones basadas en la naturaleza y generando nuevas estéticas más acordes con nuestros tiempos.

Debemos de dar un paso adelante en la elaboración de los proyectos en los que confluyan criterios más allá de la estética y el pragmatismo, soluciones más creativas e inteligentes. El Convenio Europeo del Paisaje hace referencia explícita a este tipo de paisajes, paisajes del día a día donde se deben integrar alternativas que incluyan diferentes usos sociales, innovaciones tecnológicas, adaptados a la realidad del sitio y que permitan usos mixtos para ofrecer acceso universal, tal y como apunta el objetivo 11 de los ODS.

  • Paisajes perdurables

La gestión del paisaje se sitúa, cada vez más, en el centro del debate. Tal como aprendimos de nuestros maestros, el éxito de un proyecto se debe en una tercera parte al diseño, otro tercio a la implantación, y el último, al mantenimiento. Frederick Law Olmsted ya incluía el peso del mantenimiento como criterio para sus diseños. No obstante, se han hecho grandes obras, con una gran carga estética, pero de difícil o imposible mantenimiento, bien por el coste asociados o simplemente porque el mantenimiento no estaba alineado con la propuesta, se abre la dicotomía estética-funcionalidad práctica.   

El Convenio Europeo del Paisaje, incorporado a la agenda política y los instrumentos de planificación y gestión de las administraciones públicas, tiene su efecto tanto en el patrimonio natural como en el paisaje urbano, los parques y jardines. Por otro lado, la  nueva mirada a los proyectos desde una perspectiva ecosocial apunta a promover la generación de servicios ecosistémicos, ello debe hacerse mediante una fuerte apuesta por la sostenibilidad y una dinámica ecológica prácticamente independiente. 

Es importante señalar que la mayoría de los paisajes no cuentan con un plan de gestión, y son fruto de la evolución de la sociedad y sus moradores. Según la escala, los planes de gestión y mantenimiento tienen tratamientos diferentes, pero más allá de la coordinación de estas estrategias debemos apostar por el cuidado entre todos. Involucrando de manera consciente a administraciones, empresas y sociedad civil. Necesitamos paisajes perdurables y para ello es necesaria la colaboración de todos los agentes, pero antes es imprescindible la divulgación y educación, empezando por el acercamiento a la naturaleza desde los centros de educación escolar hasta el último elemento en la cadena de gestión, buscando la implicación y compromiso de todos.
 


This Congress proposes a look at the landscape as a geographical and cultural, interdisciplinary and multiscale space. Likewise, it is a commitment to landscape architecture as an innovative design discipline, and to landscape architects committed to the environment and society. An approach from the academy and professional experience will allow to continue developing the theoretical framework. For their part, projects and design proposals in urban, coastal, rural or natural landscapes will serve as examples of good practices in favor of the Sustainable Development Goals and in defense of our natural and cultural heritage.

The Congress proposes four lines of action:

  •  Resilient Landscapes

The processes of mitigation and adaptation to climate change have a high impact, which can be both positive and negative, on the landscape. The regeneration of wetlands, the restoration of rivers or the recovery of coastal zones, protect vulnerable ecosystems and inhabited environments. On the other hand, the implementation of renewable energies in the landscape affects the environmental, cultural and aesthetic values, and represents one of the greatest challenges for the next decade.

We must continue to promote landscapes intrinsic to our culture and at the same time promote the use of energies that are compatible and do not negatively interfere with them. It is about reaching a balance between the economic-environmental and that of respect and protection of the landscape.

Otherwise, it is imperative to give due importance to the recovery of rural landscapes that are so closely linked to our historical and cultural references. Agricultural landscapes continue to be landscapes created by man-nature interaction for centuries that must be known and protected, avoiding excessively harmful transformations in which only the economic part prevails.

They are examples of integrative, interdisciplinary work and multi-criteria analysis where the best solutions must be selected based on a deep analysis of all the faces of the same prism. Landscape architects know this and are fully aware of the fight against climate change, in coherence with the preservation of the landscape.

  •  Healthy Landscapes

COVID 19 has highlighted the need to have nearby spaces adapted to human needs, among which are environmental comfort, healthy food, and contact with nature that results in improved health.

In this sense, spaces should be designed where good air and water quality is guaranteed, the production of local food products and the presence of vegetation adapted to the cultural bias of the users and the physical conditions of the environment.

In an urban world with a constantly growing population, cities must be redesigned using nature-based solutions. In this sense, the possibilities offered by green infrastructure in any of its elements open a path of project possibilities to offer solutions adapted to local details.

Apart from this, urban solutions must be accompanied by favoring rural development, facing the challenge of depopulation and offering alternatives where technological equity, quality spaces and social, cultural and economic resources are guaranteed.

  •  Everyday landscapes

Quality of life is not just living, but living well, and all developed and developing societies should aim for this. The mistakes made by the modern societies, and which are so difficult to solve, should serve as an example. The public space is the meeting place between people and collectives. Designing it by and for the people means breaking with old mobility paradigms, working for equity, diversity, and social interaction. Increasingly, the projects of parks, squares and streets are born on the site and return the urban space to the inhabitants, while improving the environment and favoring biodiversity. Residential gardens are adopting solutions based on nature and generating nw aesthetics more in line with our times.

We must take a step forward in the development of projects in which criteria beyond aesthetics and pragmatism converge, more creative and intelligent solutions. The European Landscape Convention makes explicit reference to this type of landscapes, day-to-day landscapes where alternatives that include different social uses, technological innovations, adapted to the reality of the site and that allows mixed uses to offer universal access, such as 11 of the SDGs points out

  •  Enduring landscapes

Landscape management is increasingly at the center of the debate. As we learned from our teachers, a project's success is due in one third to design, another third to implementation, and the last third to maintenance. Frederick Law Olmsted already included maintenance weight as a criterion for his designs. However, great projects have been done, with a great aesthetic load, but difficult or impossible to maintain, either because of the associated cost or simply because the maintenance was not aligned with the proposal. The aesthetic-practical functionality dichotomy opens up.

The European Landscape Convention, incorporated into the political agenda and the planning instruments of public administrations, has its effect both on the natural heritage and on the urban landscape, parks and gardens. Furthermote, the new look at projects from an eco-social perspective aims to promote the generation of ecosystems. This must be done through a strong commitment to sustainability and a practically independent ecological dynamic.

It is important to note that most landscapes do not have a management plan, and are the result of the evolution of society and its inhabitants. According to the scale, the management and maintenance plans have different dealings, but beyond the coordination of these strategies we must bet on care among all. Consciously involving administrations, companies and civil society. We need enduring landscapes and the collaboration of all agents is necessary, but first outreach and education are essential, starting with the approach to nature from school education centers to the last element in the administration chain, seeking involvement and commitment of all.